¡Que no nos jodan la marrana!, nos han llenado los sesos de mentiras para que nos confiemos y no tengamos prisa para salir de esta tortura. Al igual que el sádico que promete la salvación a su presa si esta obedece, nos han hecho creer que aún tenemos una vida por delante y que, en cualquier momento, de un modo aparentemente milagroso, todo se arreglará y gozaremos, sin saber cómo, de una vida digna o, mejor dicho, de la dignidad de vivir -que no es más que el derecho a seguir vivo.
Pero no nos dejemos engañar: Con 29 años uno ya no es joven; con 29 años uno ya no tiene la vida por delante; con 29 años uno ya no puede aprender de cero un oficio (entre otras cosas porque nadie te hará, con 29 años, un contrato de aprendizaje); con 29 años no estás a tiempo de refundar tu banda, tampoco lo estás, con 29 años, de empezar a escribir; con 29 años cobrar 600€ al mes no debería ser normal (menos aún tener que ir mendigando para conseguir, con 29 años, el dinero necesario para cerrar la compra de la semana); con 29 años deberías tener la seguridad necesaria para empezar a plantearte la posibilidad de tener algún hijo, aunque, con tus 29 años, prefirieras no tenerlo; con 29 años, deberías saber que nada vendrá milagrosamente a salvarte; con 29 años deberías empezar a plantearte si realmente tu vida vale 3 euros 70 la hora; con 29 años deberías saber que algo no encaja y, con todo el valor de tus 29 años, deberías rechazar toda esta normalidad que nos han metido en la cabeza...
Pero no, no lo haces, no lo hacemos; "aún nos sentimos jóvenes" nos decimos, " y por lo tanto aún tenemos una vida por delante"... ¡como si sentirse hoplita nos hiciera más hábiles con la lanza!
Por suerte tenemos a todos estos eruditos de pacotilla que consiguen subsistir gracias a que, con toda la miseria de nuestros 29 años, les facilitamos la temática perfecta para poder publicar los libros y artículos que los reconfortán en su ser críticos con un mundo injusto con los 29 años. Libros que generarán puestos de trabajo en las grandes librerías para que un "joven" de 29 años licenciado, con máster y, a ser posible, con doctorado, pueda cobrar los 600€ que le garantizan su derecho a seguir vivo.
¡Viva los 29 años!
¡Ala, rabia moderada!
lunes, 14 de abril de 2014
martes, 17 de marzo de 2009
Objeción
"No nos gustan las objeciones"
G.Deleuze
G.Deleuze
De acuerdo, algo muere... Muere el arte, muere la historia, muere la filosofía, muere el capitalismo, muere Dios, muere el Hombre, muere la muerte, mueren las ideologias, muere la ciéncia, muere la educación... De acuerdo -decía-, algo muere... pero dejen ya de diseccionar los cuerpos putrefactos que los absentes dejan esparcidos sobre el mundo... dejen de trocear y examinar, como si fuera este el orígen del conocimiento, discursos, ciencias, palabras o letras... dejen que se entierren los cadaveres de cuerpo entero... o... en su defecto, descuarticen, rompan, desgarren al modo como desgarraron, rompieron y descuartizaron los dioses nórdicos a Ýmir, es decir, unica y exclusivamente para crear el mundo, para hacer de su cabeza el cielo y de sus huesos las piedras, no para llenar los manuales escolares y las hurnas de los museos... "Damas y caballeros dejad los muertos en paz!"
Ala, rabia moderada!
Ala, rabia moderada!
jueves, 12 de marzo de 2009
la era del lugar en el mundo
HAcer citas con los títulos de los textos es muy divertedo... "Encamina" podría decir alguién "el texto hacia una pregunta previamente cuestionada por algún orto -ups, perdon- otro" pero también puede oler a rancio o a sardinas al sol seguir en el camino que se comenzó un siglo atras... Un titulo también puede ser una burla... Incluso puede no estar en el texto que le pertocaba... puede no encontrar su lugar en el texto... "miseria" podría haberse nombrado este post (estructuralista)... jajajajaaja... Me río sin ser Tristan Tzazra.
Bien, pues la broma o la temática és... Inutiles... de donde ha salido... de donde brota el lugar en el mundo... Abres el diario y te encuentras de bruces con él: "el niño mato a sus padres porqué no encuentra su lugar en el mundo"; "los immigrantes de París han salido a la calle a quemar coches porque no encontraban su lugar en el mundo"; "el trauma es no encontrar un lugar en el mundo"; "todo es traumatico"; "el lugar en el mundo se da porque no encuentra lugar en el mundo"; "alguién gime porque no encuentra su lugar en el mundo"... Lo mejor... No se lo pierdan, Señores y señoras: "El mundo es una mierda" dijo un chico con el tupe caido como la cola de un caballo sobre alta mar... "porque no me da un lugar en él" añadió suspirando.
"Odio a la gente porque no me aceptan y no me dan un lugar en el mundo" excalama alguién a quien los pantalones le hacen la zancadilla mientras resbala sobre un vagel.
"Debes encontrar tú lugar en el mundo" dicen los sensatos, "Debes luchar para ello"... El único lugar del mundo en el que puedes estar, el unico lugar en el mundo que puede ser "un" lugar en el mundo, uno y nada más, es un nicho....
De donde coño ha salido la excusa barata del sociologo de turno o del joven adolescente? Es un simbionte de ambas? A que se debe que precisamente cuando la causa de todo sea no encontrar un lugar en el mundo aparezcan todas las escuelas del "yo" contemporaneas como el lacanismo, el bucayismo o el cohelismo (cientificamente o no)? A que se debe esta busqueda de una felicidad estable en un lugar del mundo... El mundo no tiene ni lugar, ni lugares... El mundo solo se detiene, solo se situa en Un lugar tras cruzar los cipreses... El mundo, por sí, ya es... ¿uno?
Ala!... Rabia moderada...
Bien, pues la broma o la temática és... Inutiles... de donde ha salido... de donde brota el lugar en el mundo... Abres el diario y te encuentras de bruces con él: "el niño mato a sus padres porqué no encuentra su lugar en el mundo"; "los immigrantes de París han salido a la calle a quemar coches porque no encontraban su lugar en el mundo"; "el trauma es no encontrar un lugar en el mundo"; "todo es traumatico"; "el lugar en el mundo se da porque no encuentra lugar en el mundo"; "alguién gime porque no encuentra su lugar en el mundo"... Lo mejor... No se lo pierdan, Señores y señoras: "El mundo es una mierda" dijo un chico con el tupe caido como la cola de un caballo sobre alta mar... "porque no me da un lugar en él" añadió suspirando.
"Odio a la gente porque no me aceptan y no me dan un lugar en el mundo" excalama alguién a quien los pantalones le hacen la zancadilla mientras resbala sobre un vagel.
"Debes encontrar tú lugar en el mundo" dicen los sensatos, "Debes luchar para ello"... El único lugar del mundo en el que puedes estar, el unico lugar en el mundo que puede ser "un" lugar en el mundo, uno y nada más, es un nicho....
De donde coño ha salido la excusa barata del sociologo de turno o del joven adolescente? Es un simbionte de ambas? A que se debe que precisamente cuando la causa de todo sea no encontrar un lugar en el mundo aparezcan todas las escuelas del "yo" contemporaneas como el lacanismo, el bucayismo o el cohelismo (cientificamente o no)? A que se debe esta busqueda de una felicidad estable en un lugar del mundo... El mundo no tiene ni lugar, ni lugares... El mundo solo se detiene, solo se situa en Un lugar tras cruzar los cipreses... El mundo, por sí, ya es... ¿uno?
Ala!... Rabia moderada...
martes, 10 de marzo de 2009
Para un encaminamiento hacia la poesía castellana
Tras unas largas lecturas de Heidegger y, tras transcurrir por los caminos que nos encaminan hacía la esencia de la poesía manifiesta en la lengua alemana, uno podría pararse a pensar porqué no se ha producido tal reflexión sobre la poesía castellana (por no nombrar la catalana), a qué se debe que, en las academias, aceptemos la tesis de la esencia de la poesía alemana surcada por los poetas alemanes como general sin haber comprobado o revisado si el corte que el arado poético ha venido abriendo sobre el lenguaje español tiene o no semejanza con el que Heidegger encuentra en la lengua alemana.
Los franceses lo han hecho… i los afrancesados de la actualidad se confortan con citar las vías distintas que, a partir del exceso poetizante descrito por Baudelaire, han ido trazando sobre la pista de lo abierto por Heidegger, mal que escindidos de lo visto por él. Así, encontramos a un Bataille a la búsqueda de un éxtasis, de un exceso de deseo satisfecho y perecedero que convierta la sensibilidad en sensualidad y el erotismo de la perdida de lo útil y el encalzamiento del riesgo más arriesgado en la Experiencia interior; o un Deleuze, teorizando lo anteriormente dicho bajo el juego de las maquinas deseantes y el cuerpo sin organos, de los ejes verticales y los horizontales, de lo inmanente y lo emanente inmanentado (o la vida).
Y, el caso es, que si bien no siempre lo han hecho manifiesto, los pensadores franceses que los afrancesados acostumbran a españolizar, han llevado a cabo la búsqueda de un camino hacía la esencia de la poesía a partir de su tradición poética, a través de un Rene Char, de un Baudelaire, de un Blanchot, de un Artaud o del propio Bataille (sobre todo a partir de su “Summa Ateologica”) y ello les ha abierto el campo al particular pensar que han demostrado (el cual, a mi parecer, culminaría en la reformulación socializante del esquizoanálisis en Baudrillard –mal que siempre quedan escaleras para subir y descender) y que los ha establecido, para muchos, como una alternativa o una lucha contra lo ranciamente alemán de Heidegger y contra la indiferencia insustancial de la analítica.
¿Pero, como puedo estar tan convencido de que en la lengua castellana puede hallarse una reformulación de la esencia de la poesía? ¿Por qué, teniendo en cuenta mi procedencia, me manifiesto en el camino de una esencia de la poesía castellana en lugar de una catalana?
La cuestión es que a diferencia del catalán, el francés, el inglés, el griego y el alemán, el castellano parte de antemano de una distinción que ya supera, en un cierto grado, la problemática de lo ente heideggeriana, y esto es: En castellano ya distinguimos de por sí, en el idioma vulgar, entre un ser y un estar, de tal modo que se nos hace totalmente comprensible el hecho de que no todo ser esta, mal que todo estar esta en un cierto modo revuelto por el ser, pero… ¿es esto último cierto?: ¿todo estar esta envuelto por el ser?... en un cierto grado creo que es esta la problemática que plantea a la hermenéutica la lengua castellana, problemática que, mal que aquí solo lo apunte, se manifiesta en la caída sin tierra del Altazor de Huidobro o en al siguiente frase de Pedro Salinas:
La nada era nada, aún
Frase aparecida en el poema sin título del poemario La voz a ti debida que empieza con el verso: Qué gran víspera el mundo.
Curiosa la apreciación: La nada era nada, aún, es decir: A era A, mal que ahora ya no lo sea. La nada, entendida como ese estar que no es, se nos muestra como siendo, como aquello que es ello mismo. Lejos de la mera tautología, esta frase nos está planteando una rotura de la lógica tradicional, pues, el aún final, nos indica que llegará el tiempo, es más, que ya ha llegado el tiempo en el que la nada no puede ser la nada, es decir que A no puede ser A, a saber: que lo que está como no ser no puede ser un estar como no ser, mal que lo hubiera sido, mal que se siga creyendo que A=A.
No pretendo dar respuesta a esta problemática, no es el objetivo de este blog dar respuestas, simplemente intentaba plantear una problemática que se me ha ocurrido como una mera aparición tras la lectura del “Para que poetas” heideggeriano y que creo que podría fustigarnos un poco a intentar la elaboración de un pensamiento que intente situarse en el surco del habla castellana (creo también, como he manifestado al inicio del texto, que debiera hacerse con la catalana, mal que, por el momento no se me ha aparecido el como).
Los franceses lo han hecho… i los afrancesados de la actualidad se confortan con citar las vías distintas que, a partir del exceso poetizante descrito por Baudelaire, han ido trazando sobre la pista de lo abierto por Heidegger, mal que escindidos de lo visto por él. Así, encontramos a un Bataille a la búsqueda de un éxtasis, de un exceso de deseo satisfecho y perecedero que convierta la sensibilidad en sensualidad y el erotismo de la perdida de lo útil y el encalzamiento del riesgo más arriesgado en la Experiencia interior; o un Deleuze, teorizando lo anteriormente dicho bajo el juego de las maquinas deseantes y el cuerpo sin organos, de los ejes verticales y los horizontales, de lo inmanente y lo emanente inmanentado (o la vida).
Y, el caso es, que si bien no siempre lo han hecho manifiesto, los pensadores franceses que los afrancesados acostumbran a españolizar, han llevado a cabo la búsqueda de un camino hacía la esencia de la poesía a partir de su tradición poética, a través de un Rene Char, de un Baudelaire, de un Blanchot, de un Artaud o del propio Bataille (sobre todo a partir de su “Summa Ateologica”) y ello les ha abierto el campo al particular pensar que han demostrado (el cual, a mi parecer, culminaría en la reformulación socializante del esquizoanálisis en Baudrillard –mal que siempre quedan escaleras para subir y descender) y que los ha establecido, para muchos, como una alternativa o una lucha contra lo ranciamente alemán de Heidegger y contra la indiferencia insustancial de la analítica.
¿Pero, como puedo estar tan convencido de que en la lengua castellana puede hallarse una reformulación de la esencia de la poesía? ¿Por qué, teniendo en cuenta mi procedencia, me manifiesto en el camino de una esencia de la poesía castellana en lugar de una catalana?
La cuestión es que a diferencia del catalán, el francés, el inglés, el griego y el alemán, el castellano parte de antemano de una distinción que ya supera, en un cierto grado, la problemática de lo ente heideggeriana, y esto es: En castellano ya distinguimos de por sí, en el idioma vulgar, entre un ser y un estar, de tal modo que se nos hace totalmente comprensible el hecho de que no todo ser esta, mal que todo estar esta en un cierto modo revuelto por el ser, pero… ¿es esto último cierto?: ¿todo estar esta envuelto por el ser?... en un cierto grado creo que es esta la problemática que plantea a la hermenéutica la lengua castellana, problemática que, mal que aquí solo lo apunte, se manifiesta en la caída sin tierra del Altazor de Huidobro o en al siguiente frase de Pedro Salinas:
La nada era nada, aún
Frase aparecida en el poema sin título del poemario La voz a ti debida que empieza con el verso: Qué gran víspera el mundo.
Curiosa la apreciación: La nada era nada, aún, es decir: A era A, mal que ahora ya no lo sea. La nada, entendida como ese estar que no es, se nos muestra como siendo, como aquello que es ello mismo. Lejos de la mera tautología, esta frase nos está planteando una rotura de la lógica tradicional, pues, el aún final, nos indica que llegará el tiempo, es más, que ya ha llegado el tiempo en el que la nada no puede ser la nada, es decir que A no puede ser A, a saber: que lo que está como no ser no puede ser un estar como no ser, mal que lo hubiera sido, mal que se siga creyendo que A=A.
No pretendo dar respuesta a esta problemática, no es el objetivo de este blog dar respuestas, simplemente intentaba plantear una problemática que se me ha ocurrido como una mera aparición tras la lectura del “Para que poetas” heideggeriano y que creo que podría fustigarnos un poco a intentar la elaboración de un pensamiento que intente situarse en el surco del habla castellana (creo también, como he manifestado al inicio del texto, que debiera hacerse con la catalana, mal que, por el momento no se me ha aparecido el como).
viernes, 27 de junio de 2008
Escuchar
Según el diccionario de la Real Academia Española (edición del 2001) “escuchar”, en su primera acepción, quiere decir: Prestar atención a lo que se oye, es decir, no es un simple dejar que el otro hable, acceder a la capacidad de habla del interlocutor; no es, en definitiva, tolerar[1], es decir –y aquí se insinúa la cuarta acepción- no es dejar que el otro hable mal que no se comprenda o se comparta lo dicho.
Mas profundizemos un poco en esta primera acepción de ”escuchar”: se nos define, tal como hemos dicho antes, como Prestar atención a lo que se oye, y “atención” se nos define como: Cortesía, urbanidad, demostración de respeto u obsequia[2]. De este modo, podríamos definir “escuchar” como “Prestar cortesçia, urbanidad, demostraciçon de respeto u obsequio a lo que se oye”.
Veamos la explicación de “urbanidad”: Cortesanía, comedimiento, atención y buen modo; así como la de “cortesanía”: Atención, agrado, urbanidad, comedimiento; entonces: ¿”urbanidad” es cortesanía y atención y “cortesanía” es urbanidad y atención?...
Comprobemos aquel común “comedimiento”: Moderación, urbanidad… ¡De nuevo “urbanidad”!... un momento, parece ser que en Ecuador es también: Servicio prestado con buena disposición, uso que se puede relacionar con aquel “obsequio” que nos aparecía en la definición que dimos de “atender”.
Antes de seguir este camino comprobemos otra palabra que aparecía en sicha definición:
Cortesía: (de cortés). F. Demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto, o afecto que tiene alguién a otra persona –de nuevo un bucle con atención y respeto- 2. En las cartas, expresiones de obsequio y urbanidad que se pone antes de la firma. 3. Cortesanía. 4. Regalo
… de nuevo se nos muestra el obsequio, el regalo como salida del bucle entrelazado entre las palabras que, por ahora, hemos definido[3].
Llegados a este punto, mal que teniendo en cuenta que nos resta comprobar la definición de “respeto”, nos es lícito preguntarnos por cual puede ser el modo de “Prestar obsequios a lo que se oye”: “obsequio” se nos define como: regalo que se hace, y regalo como: Dádiva que se nos hace voluntariamente o por costumbre. 2. Gusto o complacencia que se recibe.
El regalo es, entonces, algo que tanto se puede dar como recibir, de hecho, “escuchar”
–que quedo en “Prestar obsequio a lo que se oye”- parecería ser un dar sobre lo recibido; decir sobre lo oido; no un oir y callar; no un oir y cargar con lo oido; en resumen: no un oir y tolerar; es más: Si escuchar es dar un regalo sobre un regalo recibido, parecería obvio, según parece, que escuchar sea añadir algo a lo oído, dado que de lo contrario sería devolver el regalo, rechazarlo; así, escuchar es contestar[4], mas contestar como obsequio, como regalo, es decir, descartando su 3ª acepción.
Llegados a este punto, podríamos revisar la 4ª y última acepciçon del vocablo “tolerar” que, más arriba habiamos, unicamente, insinuado: Respetar loas ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.
Obviemos, por ahora, las relaciones que se pueden establecer entre esta acepción y las tres anteriores –en especial la segunda- y observemos que es precisamente aquella palabra quehabiamos dejado por definir en el análisis de “atención” la que articula esta última acepción, mal que en la forma verbal de esta: “Respetar” y esta se define como: Tener respeto, veneración, acatamiento.
Veamos:
Veneración[5]: (del lat. Veneratio, -onis) f. Acción y efecto de venerar. Así: Venerar: (del lat. Venerari) tr. Respetar en sumo grado a alguién por su santidad, dignidad o grandes virtudes, o a algo por lo que representa o recuerda. 2. Dar culto a Dios, a los santos o a las cosas sagradas.
Acatamiento: m. Acción o efecto de acatar. Así: Acatar: (de catar, mirar) tr. Tributar homenaje de sumisión y respeto. 2. Aceptar con sumisión una autoridad o unas normas legales, una orden etc.
Ambas hablan por sí solas…
Veamos, entonces, la palabra que nos resta por explicar de entre las que se encuentran en la definición de “respetar”, la cual es, curiosamente, aquella que también dejemos sin definir de entre las que aparecia en la descripción de “atención”: “Respeto”.
Respeto: (del lat. Respectus, atención, consideración) m. Veneración, acatamiento que se hace a alguien. Miramiento, consideración, deferencia. 3. Cosa que se tiene de prevención o repuesto: coche de repuesto[6]. 4. Miedo(recelo o aprensión) Obviaremos los desusos y los extraños germanismos 8. pl. Manifestaciones de acatamiento que se hacen por cortés.
Creo que con las definiciones que hemos dado nos podemos hacer una idea de lo que nos dice la definiciçon de respeto, en todo caso:
Miramiento: m. Acciçon de mirar, atender o considerar algo. 2. Respeto, atenciçon y circunspecciçon que se observan al ejecutar una acción o se guardan a una persona.
Consideración: (del lat. Consideratio, -onis) f. Acción y efecto de considerar. 2. en los libros espirituales, asunto o materia sobre la que se ha de considerar y meditar 3. Urbanidad, respeto.
Deferencia: (del lat. Deferéns, -entis, deferente) f. Adhesión al dictamen o proceder ajeno, por respeto o por excesiva moderación. 2. Muestra de respeto o de cortesía.
3. Conducta condescendente.
Miedo: (del lat. Metus) m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario 2. Recelo o aprensión que alguién tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea
Vemos, con estas definiciones, los diversos puentes que se entrelazan entre el respeto, la atención y el escuchar. ¿Cómo, entonces, hacer el regalo, la contestación, sin que entre en escena la veneración, el sometimiento y el miedo que constituyen el “respeto” que articula la definiciçon de “tolerar”?... Olvidabamos quizá que la definición de “escuchar” se desarrolla bajo la disyuntiva “u”, es decir, que el regalo puede ser efectuado sin que se de el sometimiento o el miedo al receptor que nos regalara.
[1] Tolerar: tr. Sufrir, llevar con paciencia. 2. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente. 3. Resistir, soportar, especialmente un alimento, o una medicina, Todas las citas son del Diccionario de la lengua española, R.A.E.
Citamos, por ahora, las tres primeras acepciones de las cuatro de las cuales consta la entrada.
[2] Usamos aquí la segunda acepción dado que la primera consiste en un Acción de atender que complicaría demasiado el laberinto lingüístico de las definiciones por el que nos movemos, así como las demás hacen referencia, unicamente, al mundo de los negocios que, si bien no deja de ser interesante por ahora dejaremos a un lado.
[3] No se olvide que “inclinado” se nos define como Inclinado a alguiçen o algo e inclinado es, sorprendentemente, Plano.
[4] Contestar: Responder a lo que se pregunta, se habla o se escribe. 2. Responder a una llamada. 3. Replicar, impugna..
[5] En el caso de “veneración” y de “acatamiento”, dado que no tienen más definición que esta, buscaremos la definición de su forma verbal, contrariamente a lo que hicimos en el caso de “atención”
[6] Esta interesantisima acepción la dejaremos a un lado, por ahora, para usarla en un posible escrito futuro.
Mas profundizemos un poco en esta primera acepción de ”escuchar”: se nos define, tal como hemos dicho antes, como Prestar atención a lo que se oye, y “atención” se nos define como: Cortesía, urbanidad, demostración de respeto u obsequia[2]. De este modo, podríamos definir “escuchar” como “Prestar cortesçia, urbanidad, demostraciçon de respeto u obsequio a lo que se oye”.
Veamos la explicación de “urbanidad”: Cortesanía, comedimiento, atención y buen modo; así como la de “cortesanía”: Atención, agrado, urbanidad, comedimiento; entonces: ¿”urbanidad” es cortesanía y atención y “cortesanía” es urbanidad y atención?...
Comprobemos aquel común “comedimiento”: Moderación, urbanidad… ¡De nuevo “urbanidad”!... un momento, parece ser que en Ecuador es también: Servicio prestado con buena disposición, uso que se puede relacionar con aquel “obsequio” que nos aparecía en la definición que dimos de “atender”.
Antes de seguir este camino comprobemos otra palabra que aparecía en sicha definición:
Cortesía: (de cortés). F. Demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto, o afecto que tiene alguién a otra persona –de nuevo un bucle con atención y respeto- 2. En las cartas, expresiones de obsequio y urbanidad que se pone antes de la firma. 3. Cortesanía. 4. Regalo
… de nuevo se nos muestra el obsequio, el regalo como salida del bucle entrelazado entre las palabras que, por ahora, hemos definido[3].
Llegados a este punto, mal que teniendo en cuenta que nos resta comprobar la definición de “respeto”, nos es lícito preguntarnos por cual puede ser el modo de “Prestar obsequios a lo que se oye”: “obsequio” se nos define como: regalo que se hace, y regalo como: Dádiva que se nos hace voluntariamente o por costumbre. 2. Gusto o complacencia que se recibe.
El regalo es, entonces, algo que tanto se puede dar como recibir, de hecho, “escuchar”
–que quedo en “Prestar obsequio a lo que se oye”- parecería ser un dar sobre lo recibido; decir sobre lo oido; no un oir y callar; no un oir y cargar con lo oido; en resumen: no un oir y tolerar; es más: Si escuchar es dar un regalo sobre un regalo recibido, parecería obvio, según parece, que escuchar sea añadir algo a lo oído, dado que de lo contrario sería devolver el regalo, rechazarlo; así, escuchar es contestar[4], mas contestar como obsequio, como regalo, es decir, descartando su 3ª acepción.
Llegados a este punto, podríamos revisar la 4ª y última acepciçon del vocablo “tolerar” que, más arriba habiamos, unicamente, insinuado: Respetar loas ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.
Obviemos, por ahora, las relaciones que se pueden establecer entre esta acepción y las tres anteriores –en especial la segunda- y observemos que es precisamente aquella palabra quehabiamos dejado por definir en el análisis de “atención” la que articula esta última acepción, mal que en la forma verbal de esta: “Respetar” y esta se define como: Tener respeto, veneración, acatamiento.
Veamos:
Veneración[5]: (del lat. Veneratio, -onis) f. Acción y efecto de venerar. Así: Venerar: (del lat. Venerari) tr. Respetar en sumo grado a alguién por su santidad, dignidad o grandes virtudes, o a algo por lo que representa o recuerda. 2. Dar culto a Dios, a los santos o a las cosas sagradas.
Acatamiento: m. Acción o efecto de acatar. Así: Acatar: (de catar, mirar) tr. Tributar homenaje de sumisión y respeto. 2. Aceptar con sumisión una autoridad o unas normas legales, una orden etc.
Ambas hablan por sí solas…
Veamos, entonces, la palabra que nos resta por explicar de entre las que se encuentran en la definición de “respetar”, la cual es, curiosamente, aquella que también dejemos sin definir de entre las que aparecia en la descripción de “atención”: “Respeto”.
Respeto: (del lat. Respectus, atención, consideración) m. Veneración, acatamiento que se hace a alguien. Miramiento, consideración, deferencia. 3. Cosa que se tiene de prevención o repuesto: coche de repuesto[6]. 4. Miedo(recelo o aprensión) Obviaremos los desusos y los extraños germanismos 8. pl. Manifestaciones de acatamiento que se hacen por cortés.
Creo que con las definiciones que hemos dado nos podemos hacer una idea de lo que nos dice la definiciçon de respeto, en todo caso:
Miramiento: m. Acciçon de mirar, atender o considerar algo. 2. Respeto, atenciçon y circunspecciçon que se observan al ejecutar una acción o se guardan a una persona.
Consideración: (del lat. Consideratio, -onis) f. Acción y efecto de considerar. 2. en los libros espirituales, asunto o materia sobre la que se ha de considerar y meditar 3. Urbanidad, respeto.
Deferencia: (del lat. Deferéns, -entis, deferente) f. Adhesión al dictamen o proceder ajeno, por respeto o por excesiva moderación. 2. Muestra de respeto o de cortesía.
3. Conducta condescendente.
Miedo: (del lat. Metus) m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario 2. Recelo o aprensión que alguién tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea
Vemos, con estas definiciones, los diversos puentes que se entrelazan entre el respeto, la atención y el escuchar. ¿Cómo, entonces, hacer el regalo, la contestación, sin que entre en escena la veneración, el sometimiento y el miedo que constituyen el “respeto” que articula la definiciçon de “tolerar”?... Olvidabamos quizá que la definición de “escuchar” se desarrolla bajo la disyuntiva “u”, es decir, que el regalo puede ser efectuado sin que se de el sometimiento o el miedo al receptor que nos regalara.
[1] Tolerar: tr. Sufrir, llevar con paciencia. 2. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente. 3. Resistir, soportar, especialmente un alimento, o una medicina, Todas las citas son del Diccionario de la lengua española, R.A.E.
Citamos, por ahora, las tres primeras acepciones de las cuatro de las cuales consta la entrada.
[2] Usamos aquí la segunda acepción dado que la primera consiste en un Acción de atender que complicaría demasiado el laberinto lingüístico de las definiciones por el que nos movemos, así como las demás hacen referencia, unicamente, al mundo de los negocios que, si bien no deja de ser interesante por ahora dejaremos a un lado.
[3] No se olvide que “inclinado” se nos define como Inclinado a alguiçen o algo e inclinado es, sorprendentemente, Plano.
[4] Contestar: Responder a lo que se pregunta, se habla o se escribe. 2. Responder a una llamada. 3. Replicar, impugna..
[5] En el caso de “veneración” y de “acatamiento”, dado que no tienen más definición que esta, buscaremos la definición de su forma verbal, contrariamente a lo que hicimos en el caso de “atención”
[6] Esta interesantisima acepción la dejaremos a un lado, por ahora, para usarla en un posible escrito futuro.
Pedir (esbozo)
Como las hojas secas se esparcen cual sepultado monje por el suelo dispuesto, sombra de sombras humillada por su humildad, a ser pisado o compadecido a merced del paseante que sobre sí transcurre, yace arrán, arrán del suelo.
Entregose todo a la vida no haciendo nada que ella no le diera a hacer; olvidose, perdiendose, por amor a la vida, en la vida.
Fue así com él, pasión de pasiones, pasividad absoluta, pendiente siempre del actuar de los demás, olvido la acción, olvido hacer vida y permaneció entregado a aquello que solo puede entregarse.
Entregose todo a la vida no haciendo nada que ella no le diera a hacer; olvidose, perdiendose, por amor a la vida, en la vida.
Fue así com él, pasión de pasiones, pasividad absoluta, pendiente siempre del actuar de los demás, olvido la acción, olvido hacer vida y permaneció entregado a aquello que solo puede entregarse.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)